Paradoja del destino: decreto violatorio al Tratado de Libre Comercio y el uso del sistema jurídico-política de parte de los armadores de vehículos nuevos tienen al Magistrado contra la Pared, él no es inhabilitado por prestarse a tranzas sino por incompetencia (no denunció) en los Juicios de Amparos para importar vehículos «gringos»
Por Jaime Delgado
MEXICALI.- El Magistrado Carlos Cataño camina apresurado, evitando al grupo de Abogados movidos por el despojo y que exigen su retiro, la carne a los leones vino del Consejo de la Judicatura Federal: una sanción por inhabilitación, osea no debe ocupar cargos públicos de ningún nivel durante más de 10 años.
En el expediente sancionar e implacable no mandan a descansar al Juzgador de la Quinta Sala Penal por diez años por algún robo de dinero público o porque haya pedido dinero por tramitar Amparos favorables a importadores de vehículos extranjeros, otra aberración del destino del Abogado, quien es defendido por propios y extraños, no así por sus compañeros de Sala o del pleno, la mayoría esperan comos los buitres para saciar el hambre de poder.
Carlos Cataño no participó en el festín de millones de pesos que se dio cuando el gobierno Federal (los dos panistas) hicieron casi imposible la importación de vehículos extranjeros, sobre todo estadounidenses, violentando el Tratado de Libre Comercio, en su apartado especial de vehículos donde se libera de cualquier gravamen la circulación de unidades motoras entre México, Estados Unidos y Canadá, lo que unos liberaron del fisco otros buscaron revertir, más de 20 años después, porque las armadoras de vehículos nuevos como Buitres no dejan que una familia humilde se prive de tan necesario artículo, que salen más baratos comprarlos en los remates realizados en territorio «gringo».
El Magistrado Cataño prefirió ni lanzar miradas, mucho menos saludar a los litigantes manifestantes que quieren entrar a la sesión del Consejo de la Judicatura del Poder Judicial del Estado para exigir con toda la vehemencia posible que se resuelva el litis de la inhabilitación, razón no les falta y el aludido para alargar algo inevitable, el destino lo alcanzó.
Al Magistrado Cataño lo inhabilitan por «notoria ineptitud» al no atreverse a denunciar a los Jueces de Distrito, quienes aprovecharon la acción gubernamental de encarecer más las importaciones de vehículos «gabachos», y dieron a diestra y siniestra Amparos a importadores, incluso había Juzgados donde se pagaban hasta para rechazar a las partes promotoras para no afectar el mercado de los importadores dadivosos.
De los 100 mil pesos por Amparo, al Magistrado Cataño aseguran no le tocó, es más vive con su familia de lo que gana como Magistrado y por supuesto tiene experiencia de académico, ha formado a varias generaciones.
De los fajos de dólares que recibieron los Magistrados y Jueces de Distrito, Cataño está limpió, pero su silencio le llevó a pagar por verdaderos «pillos» del Poder Judicial del Estado.
No tuvo el valor de denunciarlos porque su camino sería el despido en su floreciente carrera judicial federal, y hoy de seguro no sería Magistrado, pero ese silencio le ha costado el desprecio de la opinión pública que ignora de su pasado y presente.
Ahora no le queda de otra: pedir licencia, defenderse y si gana volver al cargo de Magistrado para el que fue electo por el Congreso del Estado, por cierto aduana donde no importó que el Juzgador fuera procesado en una denuncia donde involucrada al ahora inhabilitado.
LOS BUITRES DEL PODER JUDICIAL

Como el Tribunal Superior de Justicia del Estado tiene dos años en un camino digno de una novela de lo más negra del Poder: se suicida el presidente Magistrado y los buitres cayeron; inhabilitan a Magistrado Cataño de nuevo los buitres emprenden el vuelo para saciar su hambre de venganza.
No es mentira, en las salas del Poder Judicial del Estado hay quienes esperan el final de la novela jamás pensada por autor alguno: ¿pedirá licenciad el Magistrado Cataño? ¿Se quedará y esperará que uno de los tres Poderes le diga vete a tu casa? ¿Quizá logre que su recurso ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación tenga éxito y se mantenga en el cargo? ¿A lo mejor gana y todo ese lodazal se caiga? ¿A lo mejor termina procesado políticamente en el Congreso del Estado?
No se sabe a ciencia cierta en qué termine esta novela, los buitres andan sobrevolando el Centro Cívico, a Jirones se llevan la imagen de un Poder, pero sobre todo la de un hombre que ha hecho carrera en el Poder Judicial Federal y del Estado, y nadie sale a defenderlo.