
MEXICALI.- El miércoles pasado, en la última sesión extraordinaria fue exhibida la falta de oficio, experiencia y capacidad, aunque me dicen absolutamente todo el personal de la Secretaría de Servicios Parlamentarios, quienes encabezados por su titular Gilberto González Solís (ex Diputado y ex Consejero de la Judicatura) quedaron mudos ante la exigencia y desesperación por parte de la presidenta de la mesa directiva Mónica Bedoya y del resto de los diputados de una buena asesoría.
Jesús Cancino, quien sin ser Abogado tiene plaza de asesor jurídico, y asesoró equivocadamente a la dip. Miriam Ayón, al asegurarle que votado un dictamen podía presentar una reserva.
En reiteradas ocasiones los diputados mencionaron que la Secretaría de Servicios Parlamentarios tenía la obligación de asesorar a los diputados para resolver esa situación.
Otros asesores que no hicieron nada por la causa fueron a pesar de estar presentes Isidro Ochoa y José Manuel Núñez Organista, éste último también dio una mala asesoría al dip. Cuahtémoc Cardona.
Es lamentable que el titular de esa Secretaría, Gilberto Solís, perciba el segundo mejor sueldo de todo el congreso por encima de los 80,000 pesos mensuales y no los haya desquitado. Es lamentable que después de tres años los diputados no conocieran su Ley Orgánica y el proceso legislativo.
Más lamentable que la Diputada Irma Martínez, ante tal circunstancia haya abandonado la sesión, sintiendo que hicieron a un lado la gran labor realizada en su Comisión de Educación que preside, al grado que tampoco se presentó a la última sesión de esta legislatura.
Esperemos que la próxima legislatura que está por empezar, contrate gente que desquite los altos sueldos que se pagan en el congreso.