MEXICALI.- A principios de la década de los noventa, una leyenda pintada en el talud interno de la canalización del Río Tijuana llamaba inevitablemente la atención de quienes cruzaban por sus puentes: “LOS FEOS AL PODER”. Su tamaño era tan grande se podía leer desde los aviones que despegaban o aterrizaban en el aeropuerto internacional Abelardo L. Rodríguez.
La reivindicación no era por razones de físico, ni de proceder conductual, aludía al Frente Estatal de Organizaciones Sociales, una organización filial del naciente PRD, cuyo líder más visible era Catalino Zavala, quien pese a su juventud ya contaba con una larga trayectoria como luchador social.

Zavala se inició como activista siendo estudiante en la Preparatoria Federal Lázaro Cárdenas, en la que destacó como líder por sus posiciones radicales y su capacidad de oratoria. Proveniente de una familia de jornaleros agrícolas, conocía bien las condiciones de exclusión social; su hogar juvenil debió estar muy cerca de aquella gran pinta, reclamo expresado en el proyecto urbano más ambicioso en el estado, que desplazó de sus viviendas a residentes de una zona de alta marginación conocida como “cartolandia”, para dar lugar a la actual Zona Río.
El proyecto de canalización del río, impulsado por los tres órdenes de gobierno, contemplaba el desalojo de las comunidades que se habían asentado irregularmente en sus inmediaciones en viviendas sumamente precarias. La resistencia no se hizo esperar y el joven Catalino transitó de las causas estudiantiles al movimiento urbano popular, primero en la resistencia al retiro y posteriormente en las negociaciones para la reubicación. Fue así como surgieron colonias como la Sánchez Taboada, Reforma y Camino Verde.
Del activismo social, Zavala transitó a la lucha política como militante del Partido Revolucionario de los Trabajadores, PRT, una organización de corte trotskista que nutría sus filas con liderazgos en los ámbitos sociales, sindicales y culturales. En esa calidad fue postulado como candidato a alcalde en las elecciones de 1985. Para 1988, al lado de personalidades como Adolfo Gilly, fue parte de la fracción que rompió con ese partido para sumarse a la campaña presidencial de Cuauhtémoc Cárdenas y un año después accedió a una diputación local mediante el PARM, partido que formaba parte del Frente Democrático Nacional que había postulado al hijo del general. En aquella legislatura, que acompañó al primer gobierno panista, encabezado por Ernesto Ruffo, Zavala fungió como “fiel de la balanza” ya que el PRI y el PAN contaban con 12 diputaciones cada uno y él completaba los 25 que integran la legislatura. Esa experiencia le dejó la impronta como mediador político que ha caracterizado su actuar en la función pública. Consolidado su liderazgo municipal en el naciente partido, el grupo conocido como “los Catalinos” promovió la constitución del Frente Estatal de Organizaciones Sociales (FEOS), lo que dio lugar a que sus integrantes fueran identificados como “los feos”, apodo asimilado en su propia propaganda electoral.
Como parte de su filiación perredista, Zavala fue diputado federal suplente, regidor y diputado local; posteriormente fue nuevamente diputado en tres ocasiones, una postulado por el Partido Verde en alianza con el PRI y dos por morena, rompiendo el record estatal, con 5 diputaciones. En el inter fue también Director de Gestión Social en el ayuntamiento de Tijuana y Secretario de Gobierno en Playas de Rosarito. Recientemente, ya como parte del Movimiento de Regeneración Nacional, fue Titular de la Secretaría de Educación en el gobierno de Jaime Bonilla, cargo que dejó para asumir la coordinación de campaña de la candidata a gobernadora.
Al anunciar a Zavala como Secretario General de Gobierno, la próxima gobernadora orienta su gobierno hacia la izquierda, en consonancia con los documentos básicos y la plataforma de su partido; materializa aquella demanda de llevar al poder a “los feos”, a quienes han reivindicado las causas populares. Pero también anticipa gobernabilidad y conducción política. A pesar de su origen en movimientos de corte radical, el futuro secretario ha mostrado sobradamente sus oficios como negociador; su prueba más reciente estuvo en el manejo de la Secretaría de Educación, donde enfrentó grandes reclamos sindicales y magisteriales debido a las condiciones de abandono y rezago salarial heredados del gobierno de Francisco Vega de Lamadrid.