EPÍLOGO PARA UN GOBIERNO FILIBUSTERO
Antes de asumir la gubernatura, Jaime Bonilla Valdez era un empresario en quiebra, con cuantiosas deudas a proveedores y prestamistas
Por Jaime Cleofas Martínez Veloz

Escribo esto para expresar públicamente mi agradecimiento a mi familia, a mis amigos y en general a todos aquellos que me acompañaron durante dos años en la cruzada contra la soberbia, la insolencia y la vulgaridad del peor gobernador que ha padecido el pueblo de Baja California, Jaime Bonilla Valdez, un filibustero que sembró el terror en nuestra entidad esgrimiendo como escudo protector de sus fechorías su cercanía con la Presidencia de la República.
En particular, deseo transmitirles todo mi afecto y cariño a quienes sufrieron en primera persona los embates de tal sinvergüenza, quien ante la evidencia de sus múltiples atracos a la legalidad hizo de la descalificación de los valientes que lo denostaron cortina de humo para distraer la atención de la opinión pública.
A los que aguantaron esta ofensiva y se mantuvieron en la línea de combate les mando un abrazo fraterno y les digo que moralmente ganamos esta batalla por la historia y la dignidad de nuestro pueblo. Mis viejos me enseñaron a caminar por la vida con la frente en alto, ignorando la rapiña y el aplauso impostor.
Jamás caí en la tentación de vender mi criterio y callar mi verdad a cambio de un puesto en el gobierno. Aquellos que sí lo hicieron traicionando la amistad y sus propias convicciones no merecen ni siquiera mi desprecio: no acostumbro gastar municiones en urracas. Ellos ya tienen asegurado un lugar en el basurero de la historia junto al gran corruptor Jaime Bonilla.
Al concluir su efímero periodo de gobierno, Jaime Bonilla Valdez deja el estado quebrado financieramente, fracturado políticamente y sumido en la peor crisis de inseguridad de su historia.
Durante sus dos años de desgobierno, denuncié públicamente al pagano un día sí y otro también, dada su incesante estela de desatinos, irregularidades, desacatos a la ley, a las normas de convivencia y al sentido común.
Pero esto no acaba aquí. Continuaré acudiendo a todos los foros y a todas las instancias legales para demandar que se castigue conforme a derecho a Jaime Bonilla Valdez y que sea obligado a reintegrar a las arcas públicas los cientos de millones de pesos que robó mediante toda suerte de maquinaciones, desde la tristemente célebre Fisamex hasta la adjudicación directa de manera sospechosa de obras y servicios a cambio de “moches” multimillonarios.
Antes de asumir la gubernatura, Jaime Bonilla Valdez era un empresario en quiebra, con cuantiosas deudas a proveedores y prestamistas, así como al sistema tributario de Estados Unidos, que es el país donde legalmente reside y del cual es ciudadano.
Dos años después, hace ostentación de una riqueza inconmensurable cuyos orígenes sólo pueden explicarse debido a su paso por el gobierno del estado.
Fraudes, deudas multimillonarias, negocios turbios, violaciones a la ley, acciones revanchistas y complicidades con grupos criminales que han lastimado la seguridad son el legado de Jaime Bonilla como gobernador.
Tras su salida, Baja California necesita reconstruir la legalidad para garantizar normas de convivencia que brinden estabilidad y seguridad social, factores indispensables para impulsar el desarrollo y el progreso de las familias bajacalifornianas.
Lo que está en juego no son las siglas de un partido político sino el futuro de nuestra entidad que debe pasar por un proceso de reconstrucción, reconciliación y recuperación.
La batalla por la legalidad continuará, pero ahora en circunstancias de piso parejo dado que la correlación de fuerzas cambió: el pendenciero ex gobernante ya no cuenta con las herramientas de presión que hasta el domingo pasado tenía bajo su control.
A Bonilla lo perdió su ignorancia y su ambición.
Su inicial cercanía con las altas esferas del poder se pudo haber traducido en mejores condiciones de vida para los bajacalifornianos.
En cambio, optó por la prepotencia, la extorsión y el peculado.
¿Su amigo el presidente le dará una nueva oportunidad en otro puesto de gobierno?
Dice un antiguo refrán que el ser humano es el único animal que se tropieza dos veces con la misma piedra. Esperemos que no sea el caso.
Tijuana BC. A 2 de noviembre del 2021
1 comentario
Muy de acuerdo con usted en esta opinión felicidades por atreverse a decir los que otros saben pero no quieren