¿Y LA EDUCACIÓN, APÁ?
Gerardo Iribe, ex funcionario del gobierno del PAN y parte de Morena, sigue operando tras bastidores en el Sistema Educativo

MEXICALI.-Nadie pone en duda la importancia de la educación en el desarrollo de los pueblos, es frecuente que los gobiernos de los diferentes órdenes, en todos los lugares y en todos los tiempos, la consideren entre sus prioridades, aunque no siempre la expectativa se corresponda con la realidad.
En Baja California, treinta años de gobiernos panistas cerraron con una grave crisis de rezago de pagos al magisterio y a la UABC. Mientras se imponía un modelo educativo de corte conservador y pro empresarial, con restricción de matrícula y deterioro de la educación pública, se favorecía a la privada (y a los bolsillos de algunos funcionarios que, al amparo del poder público, se convirtieron en empresarios de la educación).
También proliferó la corrupción en el aparato burocrático, la asignación de plazas magisteriales y la construcción y mantenimiento de la infraestructura educativa.
La tentación presupuestal y la enorme estructura humana, asociada a las prácticas viciadas compartidas con el priísmo, terminaron por convertir al sistema educativo en un brazo electoral del PAN.
Hace dos años, el mandato de Jaime Bonilla inició generando enormes expectativas, en concordancia con el cambio nacional encabezado por el presidente López Obrador.
En el arranque de su administración, Bonilla delineó 3 ejes prioritarios: seguridad, salud y educación. Pero, en materia educativa, los reclamos magisteriales y la suspensión de clases por la pandemia fueron las notas que acapararon la atención.
El peor momento fue cuando el secretario de educación, Catalino Zavala, dejó el cargo para asumir la coordinación de la campaña de Marina del Pilar Ávila Olmeda; el entonces gobernador entregó la secretaría al bufón favorito de su corte, Julio Rodríguez Villarreal, como pago a sus votos corporativos en el Consejo Estatal de morena.
La secretaría fue ocupada por la maestra María de Jesús Sánchez Ávila, bajo el mando de Rodríguez Villarreal, lo que constituyó una burla no sólo al magisterio, sino al movimiento feminista.
El resultado fue una grave crisis en el sistema educativo, que intentó corregirse de último momento, pero finalmente heredada a la actual administración.
La nueva gobernadora, Marina del Pilar Ávila Olmeda, desde el inicio de su campaña ha puesto a la educación por delante, con frecuencia enfatiza que es hija de madre y padre docentes. En mayo de este año, en el campus de la UNAM de Ensenada, pronunció una de sus frases emblemáticas: “Transformaremos la educación en Baja California.”
En ese evento habló de trabajar por una educación “multidisciplinaria, de calidad, con sentido humanitario, social e inclusivo” y afirmó que de la educación depende la prosperidad de las próximas generaciones.
En el mismo mes, en la conmemoración del día del maestro, en Mexicali, sentenció: “Sin educación no hay desarrollo.” Recientemente, ya como gobernadora, en la conferencia nacional de la ANUIES, que tuvo como sede la capital del estado, ratificó sus compromisos.
Para la primera mujer en gobernar el estado el tiempo de promesas y buenos propósitos quedó atrás, lleva apenas 15 días en el gobierno, pero el tiempo apremia y las inercias en el sistema educativo son resistentes y mutantes. Es necesario abordar el tema y sus complejos componentes desde el fondo; Antonio Gramsci, estudioso de la cultura y las estructuras educativas, ponía en el centro la relación entre conocimiento y pasión, la necesidad de conectar a intelectualidad comprometida con el cambio con el “pueblo-nación”. Sin esta conexión, advertía, el diseño y el quehacer educativo “se reduce a una relación de orden puramente burocrático, formal.” Esa es la disyuntiva de la joven mandataria.
Hay sin duda grandes retos, como armonizar el quehacer de la secretaría con las nuevas leyes de educación, nacional y estatal y consolidar el modelo educativo de la Nueva Escuela Mexicana. Es necesario asumir el compromiso con el cuarto Objetivo del Desarrollo Sostenible, establecido por la ONU, Educación de Calidad; esto implica poner a la estructura administrativa al servicio de las escuelas, elaborar diagnósticos, organizar y priorizar contenidos, seleccionar e implementar estrategias metodológicas y materiales educativos y definir procesos de evaluación. Pero el aparato burocrático se mueve más por rebatinga de puestos, montos de presupuestos, salarios, licitaciones y exhibiciones de poder.
En las oficinas del sistema educativo poco se habla de la propuesta antiautoritaria de Rousseu, de la Escuela Nueva de Ferriére, de los modelos de educación activa de Piaget y Montesori, de la eduación colectivista de Macarenko, de la pedagogía libertaria de Freire, de la alternativa pedagógica de Gramsci o de la propuesta anti escolar de Ivan Ilich y Reimer.
Los temas importantes son la grilla y los intereses individuales y grupales, y es ahí donde las resistencias pueden ser el dique al compromiso renovador de la maestra Del Pilar; algunos signos iniciales resultan preocupantes, para muestra, dos botones:
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La construcción y mantenimiento de la infraestructura educativa representó para los gobiernos panistas uno de los mayores botines, pero esta situación permaneció inalterada en el gobierno bonillista. Desde el arranque de la administración el vínculo gubernamental con proveedores fue el ex oficial mayor, Jesús Núñez, quien tenía como brazo operador en el sistema educativo a Gerardo Iribe, como subdirector de normatividad, quien se encargaba de los “arreglos” en licitaciones y asignaciones de contratos. Con el escándalo mediático de los “moches”, a pocos meses del inicio de la administración, Núñez fue cesado en la oficialía mayor e Iribe separado del cargo en educación. El 14 de febrero de 2020, el secretario Catalino Zavala fue cuestionado por Periodismo Negro sobre el desmantelamiento de esta estructura “cobra moches” y una licitación irregular de aires acondicionados en 2019; se limitó a decir que se había abierto una investigación, “vamos a revisar el expediente, pero no es con esta administración”, aclaró. La investigación no prosperó o no se hizo pública, Jesús Nuñez nunca dejó de operar su red en las diferentes dependencias y regresó al gobierno estatal en 2021 como comisionado del Sistema Estatal Penitenciario, cargo que ocupó hasta octubre pasado. Gerardo Iribe no regresó formalmente al sistema educativo pero sigue operando lo que algunos funcionarios denominan el “INIFE extramuros”; tiene acceso a información sobre presupuestos, asignaciones, necesidades y demandas de las escuelas y recursos disponibles por rubro. Los directivos de planteles acuerdan con él y su equipo pues saben que la respuesta puede ser más rápida que con la tortuosa burocracia.
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La Subsecretaría de Educación Básica es el cargo educativo de mayor importancia, por lo que ha sorprendido el anuncio del retorno de la maestra Xóchitl Armenta Márquez, quien fue cesada de ese puesto a un par de meses de concluir la anterior administración y cuya salida fue públicamente celebrada en sus propias oficinas, pues según afirman colaboradores cercanos “no es capaz de escribir media cuartilla sin faltas de ortografía.” La maestra de educación física, quien durante años se ha valido de licencias y subterfugios sindicales para no cumplir con sus clases, es conocida además por conflictiva, déspota, autoritaria con subalternos y zalamera con superiores. Su caso pone en entredicho el sistema profesional de selección con el que la gobernadora dijo blindar la integración de su equipo. En su paso por dicha subsecretaría, esta funcionaria ha protagonizado varios escándalos:
En 2019 fue denunciada por el militante de morena, Enrique Domínguez Delgadillo, por violar el Artículo 101 de la Ley General del Sistema de Carrera para las Maestras y Maestros, al no pedir licencia para ocupar un cargo público, así como de violar la fracción tercera del Artículo 127 al tener mayor remuneración que su superior jerárquico, pues gana la nada despreciable suma de 104,000 pesos mensuales más prestaciones.
En 2020 realizó un viaje personal a Chihuahua en vehículo oficial y llevando como chofer a un funcionario del sistema educativo.
En el mismo año se confrontó con personal de la Secretaría Particular del Ejecutivo y de la Secretaría General de Gobierno, al exigir de forma grosera que pagaran la garantía por el acceso a un hospital privado del secretario Catalino Zavala.
En marzo de 2021 filtró un oficio de regreso a clases, con su firma, sellado y foliado, que fue desmentido por la Secretaría de Salud como “falso” después de generar incertidumbre y descontento en el sector magisterial.
También en 2021, en el arranque de las campañas electorales, se le evidenció de convocar a un evento proselitista por medios oficiales, dicho acto al que los asistentes acudieron en vehículos oficiales y con uniformes institucionales, tuvo que ser cancelado en el último momento.
En la campaña tuvo varias confrontaciones con las estructuras de morena y el magisterio, le reclamaban no involucrarse en la organización de los eventos y sólo llegar a “montarse” como organizadora frente a la candidata.
En la reciente elección de dirigencias sindicales de las secciones 2 y 37 del SNTE, integrantes de las planillas triunfadoras la han acusado de intervenir en su proceso, provocando una agudización del conflicto entre autoridades educativas y organizaciones magisteriales. Un dirigente sindical ironizó con molestia: “Esa señora logró lo que nadie, unificar a todos los sindicatos del estado, pero en su contra”, otro lo secundó: “sabe transformar las fortalezas en debilidades, los sindicatos éramos los mejores aliados del sistema educativo, ahora lo tenemos paralizado.
Pronto sabremos si se privilegia el interés de la infancia y la prosperidad de las próximas generaciones, como se comprometió la gobernadora, o prevalecen los intereses, el “pago de facturas” y los nombramientos clave por “deudas de campaña.” Mientras tanto, en medio de la confusión por reclamos de pagos, el paro magisterial y el suspenso en el “retorno ordenado y seguro”, la infancia bajacaliforniana, como el niño del clásico comercial de la Cheyenne, parece preguntar ¿Y la educación, Apá?